Bluebells in Micheldever Forest de Neil Howard

Shinrin-Yoku es una palabra japonesa que significa “bañarse en el bosque” en el sentido de sumergirse en una naturaleza que tiene la capacidad de sanarnos y reconectarnos con la vida. Desde hace décadas, médicos de Japón y Korea del Sur lo recomiendan como una manera eficaz de combatir el estrés, la depresión y otros problemas físicos y psicológicos. Existe también una interesante colección de literatura científica y estudios que profundizan en estas “terapias del bosque” y sus beneficios para la salud.

La terapia es relativamente sencilla, se trata de dar paseos de un par de horas de duración por un bosque cercano donde podamos desconectar de los problemas y sumergirnos con los cinco sentidos en un mundo rico de sensaciones. No se trata de llegar a una meta, ni de acabar el día extenuado contemplando unas maravillosas vistas desde lo alto de la cima, todo lo contrario, el objetivo es poder sentirnos parte de la naturaleza y fluyendo con ella, a un paso lento, tranquilo y plenamente consciente de lo que nos rodea. Pero llegar a este estado de “fusión” con la naturaleza no es tan sencillo como parece y por ello existen guías especializados en estos países que además de velar por la seguridad del grupo o la persona a la que acompañan, proponen ciertos ejercicios que facilitan el aprendizaje.

A falta de un guía o de un recorrido ya planificado, siempre podemos internarnos en algún paraje conocido, un parque cercano, un lugar donde poder sentarnos a observar en silencio lo que nos rodea y dejar que los colores, los olores, los sonidos, el viento, el sol y los árboles hagan su fantástica magia.